Domingo 18 de octubre de 2026

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Reducción de gas desde Estados Unidos expone la vulnerabilidad energética de México

PRISMA | Redacción

La reciente reducción del suministro de gas natural procedente de Estados Unidos volvió a poner bajo atención la dependencia energética de México y su limitada capacidad para enfrentar interrupciones. Aunque el episodio generó interpretaciones sobre una posible presión de Washington, el Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas) lo atribuyó a mantenimiento de infraestructura y problemas operativos del lado estadounidense.

El director del organismo, Cuitláhuac García, informó el 7 de octubre que la disminución fue equivalente a aproximadamente una quinta parte del gas de importación recibido en los gasoductos bajo su administración. Según explicó, la coordinación entre las instituciones del sector permitió atender la contingencia.

En una aclaración posterior, Cenagas precisó que la restricción estuvo relacionada con infraestructura que abastece al punto de Inyección Ramones y que otros puntos de importación continuaron funcionando. Por ello, el porcentaje reportado no debe interpretarse automáticamente como una reducción uniforme del 20 % en todas las importaciones mexicanas.

La preocupación de fondo permanece: México importa de Estados Unidos alrededor del 70 % del gas natural que consume. Además de su utilización industrial, este combustible tiene un peso considerable en la generación eléctrica, lo que convierte la continuidad del suministro en un asunto estratégico para el país.

Uno de los puntos más sensibles es el margen de respuesta ante una interrupción mayor. García señaló que podría disponerse de hasta tres días de respaldo. Sin embargo, ese cálculo está relacionado con el gas contenido en los ductos y no equivale a contar con una reserva estratégica que garantice abastecimiento normal durante 72 horas. Tampoco demuestra que, cumplido ese plazo, todo el país quedaría paralizado.

El episodio ocurrió después de que Estados Unidos alcanzara un máximo histórico de extracción de gas. La Administración de Información Energética estadounidense reportó que en julio de 2026 las extracciones brutas llegaron a 137 mil millones de pies cúbicos diarios, impulsadas principalmente por nuevos pozos en Texas y Nuevo México. Ese indicador mide el volumen extraído en los pozos, antes de los ajustes necesarios para obtener gas comercializable.

No obstante, una producción nacional récord no permite concluir que cualquier reducción en los envíos sea una represalia política. La explicación comunicada por Cenagas para este caso fue operativa. La información disponible no permite presentar el incidente como una orden de la administración Trump destinada a presionar a México.

La contingencia también reabrió la discusión sobre almacenamiento. Entre las alternativas que Cenagas ha señalado se encuentran los yacimientos agotados y las formaciones salinas, con el propósito de ampliar el respaldo disponible ante interrupciones del suministro.

Para México, el desafío consiste en ampliar su capacidad de respuesta frente a fallas, mantenimientos o emergencias externas. La continuidad del servicio depende tanto del acceso al combustible como de la infraestructura y los inventarios disponibles para enfrentar una contingencia.

PRISMA | Periódico Digital
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